Israel tiene no sólo una Corte Suprema que por su nivel profesional está claramente entre las más respetadas del mundo, sino una que es absolutamente independiente y totalmente imparcial. No está, en ningún tema o cuestión, sumisa ni -mucho menos- subordinada al poder político. Tiene un rol constitucional esencial, que es el de asegurar el respeto a la Constitución y la ley. Y lo respeta, a rajatablas. Todo un ejemplo, entonces. La Corte Suprema de Israel es absolutamente independiente y totalmente imparcial.