Las primeras elecciones multipartidistas de Siria, desde hace más de medio siglo, han tenido lugar en todas las provincias de la república, incluso en Homs, Hama, Idlib, Deraa, focos de la insurrección. Celebradas por una parte de la población como un paso hacia las reformas, boicoteadas y condenadas por el Consejo Nacional Sirio, destacado grupo de la oposición en el exilio, como una farsa para que el régimen continue en el poder, deben elegir los doscientos cincuenta diputados del nuevo parlamento. Muchos votantes del potencial censo de quince millones de electores acudieron por vez primera a las urnas.