Aunque no existe una prohibición explícita para que se edite Mi lucha, el manifiesto de Adolfo Hitler, en los últimos 70 años, el Estado de Bavaria que se quedó con los derechos sobre parte del legado de Hitler después de la Segunda Guerra Mundial, consiguió desestimular cualquier intento de publicarlo. Eso no ha impedido que el libro se difunda a través de internet o circule en librerías de usados.