Mientras más de un millón de israelíes continúan situados cerca de sus refugios, el Gobierno de Jerusalén elevó una fuerte queja a la ONU por los lanzamientos de 130 cohetes desde Gaza que estallaron en el sur de Israel, algunos de ellos después de la tregua anunciada. El embajador israelí ante la ONU, Ron Prosor, se quejó ante el Secretario General Ban Ki Moon, declarando que «la vida de alrededor de un millón de israelíes están paralizadas» por los proyectiles.