En los papeles, es el deseo de todos: una Justicia universal que persiga a cada dictador o asesino de masas en el planeta. Que la impunidad desaparezca, y que los autores de crímenes de lesa humanidad terminen su vida en prisión. Sin embargo, la mayor herramienta creada a tales efectos por la comunidad internacional navega en la indiferencia, luchando por herramientas legales y económicas que le permitan ser un poder real, temido por los dictadores del mundo.