La primera deserción de un embajador sirio supone un duro revés para el régimen de Bashar Al Asad, amenazado ya por un proyecto de resolución presentado ante el Consejo de Seguridad de la ONU con más sanciones contra Damasco, aunque sigue recibiendo el apoyo de Moscú. En Damasco, un comunicado del ministerio sirio de Relaciones Exteriores anunció ayer que «Nawaf Fares fue relevado de sus funciones y no tiene ninguna relación con nuestra embajada en Bagdad, ni con el ministerio».