Tanto la evolución del yihadismo salafista como manifestación más extrema del islamismo radical, como también la del islamismo por algunos calificado de “moderado”, ubicadas ambas en el convulso escenario abierto con las revueltas árabes desde fines de 2010, deben de ser analizadas desde la perspectiva de la seguridad nacional de España prestando especial atención a sus escenarios norteafricanos y sahelianos.
En el presente análisis procederemos a evaluar qué cambios han introducido las revueltas a una situación previa ya de por sí preocupante, en particular por el activismo terrorista de Al Qaida en las Tierras del Magreb Islámico (AQMI) y de otros grupos y redes islamistas radicales implantadas (el denominado Movimiento de los Muyahidin en Marruecos, Boko Haram en Nigeria o los sectores yihadistas dentro del Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad en Malí) en el escenario tratado.