Uno de los aspectos más descorazonadores de la tragedia que está teniendo lugar en Siria, que ya se ha cobrado 18.000 vidas, es el nulo papel que está jugando la opinión pública y la sociedad civil de los países árabes y musulmanes de la región. En el pasado, la inexistencia de esa opinión pública tuvo una justificación en la naturaleza autoritaria y represiva de los regímenes de la región. Eso significó que prácticamente las únicas manifestaciones populares que nos acostumbramos a ver en las calles de estos países tuvieran que ver con la manipulación de sentimientos antioccidentales a raíz de los episodios de intervención militar estadounidense (fundamentalmente, las dos guerras de Irak) pero, sobre todo, en defensa de la causa palestina y, especialmente, como respuesta a las operaciones bélicas de Israel en Líbano, Cisjordania y Gaza.