La monarquía gobernante construirá una urbe para 5.000 trabajadoras. El objetivo es impulsar el desarrollo económico sin contravenir la estricta ley islámica que impera. El plan es tener no una, sino cinco ciudades para mujeres trabajadoras. La idea es que la incorporación de nueva mano de obra dé un impulso económico a Arabia Saudita y así adquiera más independencia de cara al exterior.