La Academia Estadounidense de Pediatría ha publicado nuevas guías indicando que los beneficios para la salud de circuncidar a los bebés superan a los riesgos, pero el influyente grupo médico ha evitado una recomendación universal de este procedimiento para todos los niños, señalando que los padres deben tomar la decisión final. El cambio en la postura se ha visto motivado por pruebas científicas que apuntan a que la circuncisión puede reducir el riesgo de infecciones urinarias en los bebés y disminuye el riesgo de cáncer de pene y de contraer enfermedades de transmisión sexual, como el VIH y el virus del papiloma humano, que causa cáncer de cérvix y otras variedades.