Estaba sentado en el Expreso de Joe, nuestro Café Internet local. Hace más o menos una semana apareció un corto ensayo mío en la Murfreesboro Post. Escuché a un hombre de mediana edad hablando acerca del ensayo, y me presenté como el autor. Después de algunos minutos de conversación intrascendente, me preguntó, “¿Hay alguna idea que Uds. los judíos no se animen a abordar?”
La pregunta me desconcertó. Le pregunté que quería decir. Me dijo, “No sé, simplemente me parece que a los judíos les ha dado por la ideas. Quiero decir, yo fui al colegio en el noroeste y conocí a muchos judíos, y ninguno estaba de acuerdo sobre nada judío. Un tipo era muy tradicional, y algunos otros eran ateos. Pero todos estaban orgullosos de ser judíos. Quiero decir mi iglesia está toda alborotada por esta nueva película “Golden Compass” (La Brújula Dorada) como si la película nos fuera a robar la fe a nosotros y a nuestros chicos. Parecemos peleles. Como si tuviéramos miedo a las ideas, especialmente a las ideas que no apoyan nuestra noción de lo que está bien y es cierto. No veo que pase esto entre los judíos y me preguntaba que piensa Ud. hacer de esto.”