Dicen que no la lapidarán, y el mundo suspira más tranquilo gracias a la suprema bondad de los supremos tiranos que gobiernan Irán. ¡Un gesto magnánimo!, recogen las agencias, y algunas cancillerías, que viven mejor negociando con la tiranía, se dan un respiro. Puede que la maten igualmente, después de montarle un juicio amañado, pero si no le tiran piedras y sólo la cuelgan, la cosa será más ordenada. (La Vanguardia; por Pilar Rahola; publicada el 10/09/10). En la imagen, Sakine Ashtiani.