La violencia doméstica es un asunto delicado. Cuando en la intimidad del hogar se suscita una agresión, ya sea entre cónyuges o de padres a hijos, estamos ante un problema grave que debe ser denunciado. Por lo menos esta es la forma de pensar de la sociedad y de la clase política uruguaya. En nuestras latitudes pegarle a una mujer o a un niño es considerado un acto de cobardía y de insanía mental.