Treinta y cuatro años después que lo hiciéramos por primera vez, hemos visitado este país que tanto amamos por ser el país de la Biblia.
Treinta y cuatro años después que lo hiciéramos por primera vez, hemos visitado este país que tanto amamos por ser el país de la Biblia.
La Liga Antidifamación (ADL por sus siglas en inglés) aplaudió hoy la decisión de la UNESCO, organismo dependiente de las Naciones Unidas, de retirar su patrocinio a un encuentro convocado con motivo del Día Mundial de la Filosofía que tendrá lugar en Teherán el próximo 21 de noviembre.
A pesar de que no hay ningún conflicto simple, y menos aquellos que atañen a dictaduras amigas, lo del Sáhara permite explicarse con pocos renglones torcidos. El titular se resume fácilmente: «colonia española abandonada a su suerte y vuelta a colonizar por otro país». Por supuesto, hay mucha letra pequeña en la azarosa historia saharaui, pero todo redunda en la misma traición de inicio: España vendió la suerte del Sáhara Occidental a Marruecos, en plena agonía de Franco, y no por caridad cristiana. La vendió porque era vendible, ¿o no tuvo nada que ver su enorme riqueza en fosfatos y los acuerdos con Marruecos que ello representaba?
El 4 de noviembre se cumplieron 15 años del asesinato del primer ministro de Israel Itzjak Rabin. Cuesta creer que aquella noche nefasta ocurrió aquí, en Israel, donde nadie pensaba que eso sería posible, donde todos creían siempre que la amenaza era posible únicamente de parte de algún extremista árabe. Cada vez que se acercan las fechas recordatorias, resurgen las polémicas: ¿acaso sólo la izquierda debe recordar a Rabin y honrar su memoria? ¿Quizás la izquierda alejó a los demócratas del lado derecho del espectro político israelí? ¿Cómo separar los dos mensajes claves de esta situación? Por un lado, está el recuerdo de que Rabin fue asesinado por su política en el proceso de paz, a manos de un opositor radical de derecha. Por otro lado, lo central: en democracia, las discrepancias no se resuelven mediante el asesinato.