Las libertades civiles (es decir, aquellas que protegen nuestra vida privada) suelen recibir menos atención pública que las libertades políticas (es decir, aquellas que protegen nuestra condición de ciudadanos). Un gobierno que limita la libertad de comercio genera habitualmente menos escándalo que uno que limita la libertad de sufragio. Sin embargo, el respeto de las libertades civiles tiene una importancia difícil de exagerar.