En el último mes, el líder del movimiento islamista libanés, Hassan Nasrallah, advirtió repetidas veces que una acusación contra miembros de su grupo por parte del Tribunal Internacional para el Líbano que investiga la muerte del Primer Ministro libanés Rafic Hariri en 2005 y cuyo informe sería publicado a fin de año, podría desencadenar una guerra civil. Por lo pronto, él dejó en claro que impediría por la violencia que miembros de su organización sean juzgados por más evidencias en su contra que puedan ser presentadas.