Esta semana Muamar Gadafi volvió a acusar, por enésima vez, a Al Qaeda de estar detrás de la rebelión libia. «Sus reivindicaciones (las de los rebeldes) son las de Bin Laden», llegó a decir. Pero lo cierto es que las revoluciones triunfantes (Túnez y Egipto) y las que insisten con una caída de sus regímenes (Yemen), suponen un gran revés para Bin Laden y sus fieles, que ya estaban en declive en varios países.