El sábado 16 de abril el empresario judeoestadounidense Alan Gross, de 61 años de edad, apeló ante la justicia cubana la sentencia que lo condenó por «actos contra la independencia y la integridad del Estado» por «participar en un proyecto subversivo» que pretendía crear «redes clandestinas de infocomunicaciones» fuera del control de las autoridades, según informó El País de Madrid.