La revolución de los indignados de Israel está creciendo de forma inesperada, haciendo tambalear el gobierno de Beniamin Netanyahu. Según una encuesta del prestigioso diario Haaretz, el 87% de los israelíes apoyan a los manifestantes, que piden una reducción de los precios de la vivienda y un aumento de sueldos para profesionales como los médicos internistas y los asistentes sociales. Por otro lado, la popularidad de Netanyahu como jefe del Gobierno se ha reducido en 19 puntos en tan sólo dos meses. De un 51% ha pasado a un 32% en plenas protestas populares.