El inicio del Ramadán fue sangriento en Siria, con choques entre el ejército y los manifestantes antigobierno. En Egipto, las autoridades se dedicaron a levantar las últimas tiendas pro-democracia de El Cairo. Las fuerzas de seguridad sirias dispararon ayer obuses por segundo día consecutivo contra la ciudad de Hama a fin de aplastar las protestas que exigen la renuncia del presidente Bashar Asad. Menos de 24 horas después de los ataques del gobierno, que dejaron más de cien muertos, soldados y tanques renovaron sus acciones para someter a Hama, epicentro de la revuelta contra el régimen. Se desconoce si estos ataques dejaron víctimas mortales.
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