La Fuerza Aérea comenzó a realizar misiones de reconocimiento y vigilancia, empleando aviones no tripulados, sobre los pozos de gas israelíes en el Mar Mediterráneo por temor a un ataque del grupo terrorista libanés Hezbollah. A principios de julio, el Gobierno aprobó la demarcación de la frontera marítima de Israel con el Líbano, que determina los derechos económicos sobre la cuenca costera, tras descubrirse enormes yacimientos de gas natural.