El primer ministro británico David Cameron y el presidente francés Nicolas Sarkozy brindaron un firme respaldo a los nuevos gobernantes libios durante una visita a Trípoli y Bengasi e hicieron promesas de apoyo. Ambos prometieron liberar miles de millones de dólares más en bienes congelados y continuar los ataques de la OTAN contra los últimos bastiones del dictador Muamar Gadafi.