Algunos grandes relatos de no ficción (no tantos), han desnudado ante el mundo con la colaboración necesaria de sus lectores (a veces no demasiados), las miserias ocultas de la historia contemporánea. Los genocidios, los éxodos, las masacres, las dictaduras. La mayoría de las veces, sus autores no eran periodistas. Eran escritores. O aspiraban a serlo. En ese sentido, dos de los dos más grandes denunciadores de la historia han sido Aleksander Solzhenitsyn y Primo Levi. Dos nombres que ya forman parte de la conciencia crítica de la humanidad. Y, además, supieron relatar su calvario de una forma (literaria y periodística) magistral.