Cuesta ver que la Autoridad Palestina siga obteniendo apoyo financiero exterior si se integra Hamas en su organización sin abandonar las armas ni reconocer a Israel. Es una escena que se ha repetido en los últimos años. Un amplio grupo de palestinos, todos hombres, de las facciones rivales Hamas y Fatah, junto con algún representante de un país árabe cercano actuando como interlocutor, se estrechan las manos ante un gran número de periodistas y cámaras. Como las otras veces, los medios de comunicación internacionales se llenan de titulares que hablan del acuerdo de reconciliación palestina definitivo, el fin del cisma entre las facciones y el inicio de una nueva era de unidad en la política palestina. Ha vuelto a pasar hace escasas fechas.