Los chicos de la ORT saben bien de qué se trata. Muchos de los que pasan en estos días su viaje de fin de curso en Bariloche han conocido y recorrido los campos de concentración y exterminio. Participaron de la “Marcha por la Vida” en Polonia y tienen vivencias muy profundas en relación a la Shoá. Los chicos del Colegio Alemán, que entraron disfrazados de Hitler y con consignas nazis al Boliche Cerebro, jugaron con fuego. Los adultos responsables de no frenar la movida a tiempo, también.