En los últimos meses, Mar del Plata se convirtió en escenario de reiterados actos violentos y de intimidación por parte de grupos neonazis contra activistas de derechos humanos, homosexuales, travestis y extranjeros. Aunque estas bandas operan hace seis años o más en el balneario argentino, los ataques se volvieron más frecuentes a partir de octubre. Organizaciones sociales sostienen que este resurgimiento está vinculado con la elección de Carlos Arroyo como intendente de General Pueyrredón, municipalidad que incluye a Mar de Plata, por los lazos que mantiene con un cabecilla neonazi. Mientras tanto, las esvásticas en las paredes se renuevan.