Cientos de descendientes de judíos alemanes, que huyeron de los nazis, luchan por adquirir la nacionalidad alemana. En 2019, el Ministerio del Interior redujo las restricciones, pero aun así no es suficiente.
Cientos de descendientes de judíos alemanes, que huyeron de los nazis, luchan por adquirir la nacionalidad alemana. En 2019, el Ministerio del Interior redujo las restricciones, pero aun así no es suficiente.
Efraim Zuroff, de 71 años, ha dedicado 40 años de su vida a la busca y captura de nazis que habían escapado y que no habían rendido cuentas ante la Justicia. Y no piensa detenerse, a pesar de que ellos ya hayan entrado en la vejez o él mismo sufra amenazas de muerte.
David Marwell, de la Oficina de Investigaciones Especiales que Estados Unidos creó para perseguir criminales de guerra nazis, salió tras una pista de Josef Mengele, el médico de Auschwitz-Birkenau, en 1985. Encontró sus restos y una enorme cantidad de documentación que usó en una biografía definitiva.
Toda guerra tiene un detonante, un punto en el que las hostilidades se generalizan, las bofetadas vuelan de un lado para otro y ya no hay forma de regresar a los cálidos momentos de paz. El caso de la batalla del Atlántico, protagonizada por los submarinos nazis en plena Segunda Guerra Mundial, no fue una excepción. Esta sangrienta contienda por el dominio de las aguas comenzó el 3 de septiembre de 1939, día en que -por equivocación y pensando que era un navío de guerra- el U-Boot del capitán Lemp torpedeó y envió al fondo del mar al «Athenia», un buque de pasajeros británico en el que viajaban un millar de personas. El incidente provocó un gran revuelo, pues los nazis atacaron sin previo aviso, algo que suponía la violación de los tratados internacionales.