Cuenta ya con un amplio territorio en el norte de Irak y de Siria, y cerca de 100.000 yihadistas, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos
Cuenta ya con un amplio territorio en el norte de Irak y de Siria, y cerca de 100.000 yihadistas, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos
El expresidente israelí pidió sancionar a los dos países por su colaboración con la organización terrorista palestina Hamas, que gobierna en la Franja de Gaza. Por su parte, la ministra de Justicia, Tzipi Livni, busca mejorar las relaciones con los moderados en el mundo árabe en medio de amenazas de grupos extremistas que operan en la región.
«Todos los musulmanes en España somos células terroristas durmientes». Esta contundente sentencia, pese a su apariencia, no es fruto de un ánimo racista, xenófobo. De hecho, la pronuncia Omar Charah, un marroquí que vive en España desde hace veinte años y que es presidente de la Asociación Cultural Árabe Atlas, con sede en Lérida. Es una alerta que pretende movilizar a todos los que anhelan convivir en paz y tolerancia en nuestro país, sea cuál sea nuestro origen o religión.
Unos años atrás, la revista Rolling Stone de Uganda (no relacionada con la homónima norteamericana) publicó una lista con los nombres y fotografías de cien presuntos o reales homosexuales en el país africano e instó a la población a que los ahorcara. Ello desencadenó una feroz persecución contra los sujetos listados; uno de ellos, David Kato, fue asesinado a martillazos. Este año, otro periódico ugandés, Red Pepper, repitió la nociva idea y publicitó los nombres de doscientos homosexuales. En Sierra Leone, George Freeman debió pasar a la clandestinidad luego de que un diario local publicara su foto junto a un artículo suyo que él había escrito para una revista extranjera acerca de su homosexualidad. Tras recibir mensajes de textos amenazantes decidió esconderse en un hotel afuera de la capital, pero en el camino fue reconocido por dos ciclistas que lo atacaron. Freeman logró escapar y los agresores dejaron una nota en el interior de su coche: “Los conocemos, iremos por ustedes malditos homosexuales”. En Camerún, en el 2011, el activista gay Roger Mbede fue enviado a prisión por haber enviado un mensaje de texto a otro hombre que decía “estoy muy enamorado de ti”. Fue liberado debido a la indignación mundial suscitada pero murió unos pocos años después, a los treinta y cuatro, de una hernia que generó durante el encarcelamiento. En Senegal, tumbas de homosexuales fueron profanadas.