El pasado en Berlín acecha como cuerda de trampa. Mientras los dirigentes de Europa batallan con los desafíos de un atormentado presente -el surgimiento del Estado Islámico, las duras experiencias de la Eurozona, las maniobras del Kremlin-, pareciera que a Alemania la regresan en la historia, como si estuviera condenada a nunca superarla.