Este sábado, cuando en Jerusalem era de noche, me senté frente a mi computadora, con una sensación de preocupación apretándome el corazón, a escribir una nota crítica respecto a declaraciones atribuidas al Papa Francisco. Según diversas fuentes, al recibir en el Vaticano al Presidente de la Autoridad Nacional Palestina Mahmud Abbas (Abu Mazen), el Sumo Pontífice había dicho al líder palestino que es un «ángel de la paz».Aún discrepando con todos aquellos que llaman a Abbas de «terrorista», tengo claros las actitudes condenables que a mi criterio ha tenido y sigue teniendo, y por lo tanto me parecía totalmente fuera de lugar llamarlo de «ángel de la paz».