El acuerdo de Irán con seis potencias mundiales (China, Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña y Rusia) es una rendición en toda regla. Se pueden encontrar muchos eufemismos, y algunos elevarán la retórica a categoría de “acuerdo histórico”, aunque más que protagonizar la historia, este acuerdo la repite con tozuda veneración. Porque lo cierto es que, como hacemos siempre, nos hemos rendido sin paliativos a una teocracia tiránica que no ha rebajado ni una sola de sus maldades.