El Presidente de Egipto Muhammad Mursi, representante de los Hermanos Musulmanes, electo hace exactamente un año en las urnas, ha sido defenestrado. El ejército egipcio intervino, pero no para tomar el poder sino, según aclara, para impedir el estallido de un enfrentamiento violento. Retiró a Mursi del palacio presidencial, declaró que la autoridad pasa al Presidente del Tribunal de la Constitución, al frente de un gobierno interino, hasta que sean llevadas a cabo nuevas elecciones, en una fecha aún no determinada, y advirtió que actuará con mano dura contra quien actúe en forma violenta, venga de donde venga.