Según el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, Irán es un país que ama la paz, que se concentra en sus propios asuntos y que simplemente intenta salir adelante en un mundo que le es inexplicablemente hostil. Pero una investigación de ocho años de un fiscal argentino sobre el atentado de 1994 al centro comunitario judío AMIA en Buenos Aires —en el que murieron 85 personas— dice algo muy distinto sobre la agenda global de Irán.