La guerra civil que está asolando Siria vienen siendo reflejada, con una instantaneidad sin precedentes, en Youtube. Está también en los grandes medios masivos (diarios, televisión) pero nada se compara a los horrores registrados en cámaras caseras que se suben diariamente a la web y circulan por redes sociales. No hay filtros; la violencia y la degradación aparecen tal cual son, pero no con ánimo de denuncia sino con énfasis en la violencia-espectáculo y el regodeo perverso.