El ataque suicida de setiembre de 2001, lanzado por 19 jóvenes en su mayoría sauditas a nombre del islam, suscitó un amplio debate en el mundo árabe sunita sobre la religión y cómo su sociedad pudo haber producido tales fanáticos suicidas. Pero el debate rápidamente fue sofocado por la negativa y por la fallida invasión estadounidense de Irak. Pues bien, las conversaciones aquí en Dubai, una de las grandes encrucijadas del mundo árabe y musulmán, dejan en claro que el surgimiento del «califato» del Estado Islámico en Irak y Siria y el bárbaro trato que les da a quienes están en su contra —sunitas y chiitas moderados, cristianos, otras minorías y mujeres— han revivido este debate central sobre la identidad.