Los 11 alumnos de institutos de Lisboa muestran así una inusual madurez y atestiguan que conocen muy bien lo que significan el yihadismo y sus atrocidades
Los 11 alumnos de institutos de Lisboa muestran así una inusual madurez y atestiguan que conocen muy bien lo que significan el yihadismo y sus atrocidades
Lejos de la exposición que tenía Bin Laden, la vida del terrorista más buscado del mundo está rodeada de incógnitas; hay incluso quienes dudan de que el autoproclamado califa de Siria e Irak siga al frente del grupo
El pasado 30 de abril se cumplieron setenta años desde que Adolf Hitler se suicidara en su bunker en la asediada y destruida ciudad de Berlín. Siete décadas más tarde Occidente lo recuerda como el peor diablo que podría haber engendrado la sociedad contemporánea del siglo XX. El legado macabro de Hitler refleja que los occidentales no están exentos de desarrollar totalitarismos, y más extensivamente, sentimientos antiliberales, antirrepublicanos como también, paradójicamente, antioccidentales. Hoy en día, su influencia generalmente se asocia con grupos reducidos de neonazis e individuos. Lo que no es tan conocido sin embargo, es que la figura de Hitler le dio a una importante parte de la dirigencia árabe un ejemplo a seguir, un modelo de Estado a imitar, y naturalmente, una tendencia autoritaria con la cual gobernar.
Esta semana se presentó el informe de Amnistía Internacional ‘Procrearás: Ataques contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en Irán’. La activista Sussan Tahmasebi describe las «contradicciones» para las mujeres en Irán: «Hay mujeres doctoras, pero en un autobús deben subir en la parte de atrás». La llegada de Ahmadineyad al poder empeoró la situación: en su último mandato promovió dos leyes que amenazan las libertades de mujeres y niñas. Son el proyecto de Ley 446, que «prohíbe la esterilización voluntaria», y el proyecto 315, que prioriza que las entidades públicas contrate antes a mujeres con hijos.