Un estudio hecho público por la policía holandesa ofrece una imagen de los yihadistas locales integrados en el Estado Islámico algo distinta a la presentada hasta la fecha. No se trata solo de jóvenes musulmanes de origen diverso, nacidos y educados en Holanda, y que se han radicalizado a espaldas de sus familias y amigos. De los 140 casos analizados, un 60% tenía problemas psíquicos. Una quinta parte padecía trastornos graves como la esquizofrenia.