Habitantes de la ciudad de Alepo, en el norte de Siria, y el principal grupo de la oposición siria expresaron su indignación después que rebeldes decapitaran a un niño, denunciando un “acto de odio” en un país arrasado por los horrores de la guerra.
Habitantes de la ciudad de Alepo, en el norte de Siria, y el principal grupo de la oposición siria expresaron su indignación después que rebeldes decapitaran a un niño, denunciando un “acto de odio” en un país arrasado por los horrores de la guerra.
Más allá de cualquier debate ideológico y lejos de rozar la sensibilidad hipócrita de aquellos que se escudan en una supuesta islamofobia victimizante, es un hecho concreto la influencia del islam en los asesinatos que las organizaciones extremistas ejecutan sin piedad. Sobran ejemplos en los que el accionar y la presencia de la religión son un factor desencadenante de estos crímenes.
Al menos 150.000 iraquíes murieron a causa del conflicto y más de un millón se vieron desplazados de sus hogares, constata ahora el informe Chilcot, más centrado indagar los errores cometidos por el Gobierno británico que en evaluar el sufrimiento causado al pueblo de Irak por una guerra que casi toda la comunidad internacional había intentado evitar. Trece años después, Irak se encamina hacia un modelo de Estado fallido, acosado por el terror del Estado Islámico y fragmentado entre sus tres principales principales comunidades: chiíes (60%), suníes (20%) y kurdos (20%).
Este mes de Ramadán ha sido, sin duda, uno de los más sangrientos que se recuerdan en décadas. Cerca de 500 personas han muerto en atentados suicidas y ataques coordinados por varios kamikazes en nombre del Estado Islámico (EI). Las pérdidas que ha sufrido el EI en el terreno militar no han mermado la capacidad que tiene el grupo terrorista para sembrar el terror alrededor del mundo. Si bien los ataques aéreos de la coalición internacional y las operaciones militares terrestres han debilitado a los yihadistas en Siria e Irak, el grupo extremista sigue inspirando a decenas de miles de jóvenes musulmanes en todo el mundo que se han afiliado a la yihad global.