Por primera vez, en lo que significa un importante avance en la lucha contra el terror islámico, el presidente Hollande manifestó abiertamente que «se trata de un ataque del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés)», puntualizando que ha sido un ataque contra la iglesia católica francesa y el derecho de culto de toda Francia, por lo que el accionar terrorista será respondido firmemente «tanto en el campo militar como con nuevas medidas y políticas migratorias».