Más allá de las declaraciones del secretario de Estado, Rex Tillerson, como de la enviada de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, sobre la posición de la administración Trump ante la guerra siria y la posible continuidad en el poder del presidente Bashar al-Assad, al final del camino Vladimir Putin no salvará al régimen del dictador sirio Bashar al-Assad sin la aprobación israelí. Es muy claro que Israel tiene relaciones normales, si no fuertes, con Rusia.