Las tensiones entre Israel y Hamas están aumentando de nuevo, tras una serie de ataques desde Gaza y ataques aéreos de represalia israelíes. La razón para el deterioro es, en última instancia, simple: Hamas está luchando para administrar Gaza económicamente, se niega a desviar fondos de su ala militar a las necesidades civiles y la infraestructura de la Franja se está erosionando a un ritmo alarmante.