Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, mientras Europa intentaba reconstruirse, decenas de criminales nazis responsables de las atrocidades del Holocausto encontraron inesperados refugios en países árabes como Siria y Egipto. Los regímenes de Oriente Medio ofrecieron protección a criminales de guerra a cambio de asesoramiento en áreas como espionaje y propaganda. Foto: