Las recientes noticias de Medio Oriente no son alentadoras. No fueron suficientes los intentos de entablar un diálogo de paz entre Israel y Palestina, impulsados por el gobierno de Estados Unidos, por un lado, y por el Vaticano, con una visita del Papa a Tierra Santa y la invitación a Shimon Peres y Mahmoud Abbad a la Santa Sede, por el otro. El asesinato de tres adolescentes judíos a fines de junio, que habían sido raptados por terroristas de Hamas, volvió a encender las alertas en la región. Se calcula que 32 miembros de las Fuerzas de Defensa israelí murieron en operativos antiterroristas, y que los muertos palestinos –en su mayoría, miembros del grupo armado- rondan el millar.
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