Israel es el único Estado en el mundo cuya existencia está amenazada. Esa “distinción” es exclusiva. Chile lo tuvo a Pinochet, Argentina a Videla, pero el rechazo al dictador nunca alcanzó a la existencia misma de la nación. Ese privilegio no existe para Israel. Gobierne la derecha o la izquierda, los religiosos o los laicos, la decisión de Hamas -y no sólo de Hamas- es arrojar los judíos al mar. Lo dicen, lo escriben e intentan hacerlo. Si no lo hacen no es porque sean bondadosos, sino porque no pueden.