Tras una existencia llena de pesares, donde confluyeron el ostracismo intelectual, el legado del pensador judeo-alemán, Walter Benjamin (1892-1940), ha sido reconocido de manera póstuma con la edición de diversos de sus escritos y algunas reseñas que explican una obra que es luminosa y oscura al mismo tiempo. Despreciado por las instituciones alemanas y no aceptado en las élites parisinas, tuvo que construir su obra a nivel independiente.