Mauricio “el Ruso” Rosencof es una de aquellas personas entrañables con quien nos gustaría conversar durante largas horas frente a una taza de café, pero como él dijo en off, prefiere hacerlo frente a vasos con bebidas que se toman con hielo. Un ser humano imprescindible en términos de Bertolt Brecht. Testigo de la historia contemporánea de América Latina y del pueblo judío. Hijo de inmigrantes europeos escapados del hambre y la persecución. Una familia diezmada durante de la Shoá de la cual solo quedan, como a tantos otros, algunas fotos borrosas blanco y negro como memoria.