«Se trata de las primeras traducciones al griego tanto de la Biblia hebrea como del Nuevo Testamento», apunta Kaplan sobre estos escritos de los siglos III y IV, descubiertos en Egipto, entonces un núcleo importante de judíos y cristianos. La exposición no consigue dar respuesta al gran interrogante de si las primeras biblias cristianas fueron escritas directamente en griego, el lenguaje culto de la época, o por el contrario traducidas del hebreo o arameo.