Por primera vez desde la Shoá, la ciudad de Auschwitz, Polonia, volverá a colmarse, no sólo por una multitud de visitantes al campo de concentración, sino también por todo lo que precedió al exterminio: la luz de la Torá, el vínculo eterno al origen de todo, a través de la creación d eun centro de estudios a tan solo 100 metros de la entrada del campo de concentración. Las calles de Auschwitz volverán a repetir el sonido de las plegarias que revelan al mundo que la herencia judía es eterna, porque los judíos seguirán unidos y cohesionados, como un solo pueblo.