Después de haber sido objeto de bullying en la escuela, Sara Avraham, de 18 años, puede parecer una campeona de kickboxing sorprendente. Cuando no está entrenando, vive y estudia en un colegio religioso judío, sólo para chicas, en el asentamiento de Kiryat Arba, en Cisjordania. Avraham afirma que su religión no suele permitirle tocar a los hombres o estar a solas con ellos, pero cuando se trata de Muay Thai está dispuesta a hacer una excepción.