Los Israelíes transformaron una antigua creencia religiosa en una realidad bio – médica que se puede llevar en la muñeca. Se trata de una pulsera que detecta el movimiento, la aceleración, temperatura de la piel, la saturación de oxígeno en la sangre y el ritmo cardíaco. Al igual que el mítico ángel de la guarda, que controla todos sus movimientos para asegurarse de que está en buen estado de salud, la pulsera se sincroniza con el smartphone del usuario y su computadora portátil a través de Bluetooth para proporcionar actualizaciones en tiempo real sobre el funcionamiento interno del cuerpo.