Esta emoción aún no la habían vivido. En el hospital “Ziv” en la ciudad israelí de Safed (Tzfat en hebreo), ya están acostumbrados a atender a heridos llegados del otro lado de la frontera, del infierno de la guerra civil en Siria, pero un parto de una mujer siria en sus instalaciones, eso ya es otra cosa. Pues esta semana se hizo historia, al nacer por primera vez en un hospital israelí, el Centro Médico Ziv, un bebé sirio de 3 kilos y 200 gramos, cuya madre, una jovencita primeriza de 20 años, pidió expresamente ayuda a Israel cuando estaba por dar a luz y de hecho ya estaba en medio del trabajo de parto. Una ambulancia del ejército israelí la trasladó desde la frontera en la zona de Kuneitra en la que vive hacia el hospital en Safed, avisando los paramédicos militares al Ziv ya en el camino, cuál era su situación.
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